Iniciamos el ascenso de la penúltima excursión de este jovencísimo club de montaña a las 13:45 y con el firme propósito de no comer hasta alcanzar la cima. Entre lamentos por el propósito, rápidamente alcanzamos las rocas del Canal del Garbí con mucho entusiasmo. Las cadenas ayudaron a mantener el equilibrio y, desde una altura considerable, poder disfrutar de las vistas más bonitas del golfo de Valencia.
A las 15:15 coronamos el monte y nos dispusimos a tomar el merecido bocado. Los 18 montañeros sacamos, al unísono, una buena prenda de abrigo porque a esa altura el viento era frío. Rápidamente iniciamos el descenso para evitar que la noche se echase encima. De hecho, nos sobraron 10 minutos aún para poder merendar (ya en Segart) con la puesta de sol tocando a su fin.
Resumen: una excursión fantástica, unos montañeros dignos de tal recorrido y una clasificación que roza ya los 150 kilómetros.